Con el repaso de un testimonio ocular cuestionable seguimos recordando la vista oral de la primera fase de la repetición del juicio de Ibar, que desembocó en ese veredicto de culpabilidad a todas luces incomprensible. Ese veredicto incomprensible es pronunciado por el jurado el pasado 19 de enero.

El testimonio

Hablamos del testimonio de Gary Foy, vecino del barrio de Miramar que afirma haber pasado por el lugar de los hechos cuando los perpetradores salen del lugar del triple asesinato y ve cómo se introducen en el coche de una de las víctimas. Afirma haber coincidido con ese coche en el siguiente semáforo, estando él delante y el automóvil con los perpetradores detrás. En su testimonio afirmaba que Ibar ocupaba el lugar del copiloto, mirando por el retrovisor.

Se da la circunstancia de que el automóvil de Foy tiene lunas tintadas, y que asimismo las tiene el coche en el que viajan los perpetradores. El semáforo dura 27 segundos, por lo que ese es el tiempo máximo que pudo haber usado Foy en fijarse en las personas del otro coche, teniendo ambos automóviles lunas tintadas. Se da la circunstancia además de que tiene el sol en su contra.

El testimonio en la repetición del juicio

El 20 de diciembre de 2018, en el marco de la moción presentada por la defensa solicitando la absolución de Ibar, el abogado de la defensa, Benjamin Waxman que el testimonio de Gary Foy no es fiable por los motivos enumerados en su contrainterrogatorio por la defensa.

Junto con el video de videovigilancia, el testimonio de Gary Foy fue la otra prueba de cargo con la que se había condenado a muerte a Ibar en el año 2000. Posteriormente, el 4 de febrero de 2016, tras un largo proceso apelatorio, el Tribunal Supremo de Florida anuló la condena a muerte de Ibar por haber contado con una defensa letrada ineficaz en el juicio en que fue condenado a muerte. Y precisamente por haber contado con una defensa letrada ineficaz en aquel juicio, el Tribunal Supremo de Florida consideró que había sido condenado a muerte con pruebas escasas y débiles.

En la sexta jornada de la vista oral de la repetición del juicio, el 4 de diciembre de 2018, comparece Gary Foy, llamado a declarar por la Fiscalía. Gary Foy se presentó en el tribunal con escasas muestras de entusiasmo por estar allí, vestido de forma descuidada, con corbata pero con la camisa salida por encima de unos pantalones vaqueros. Testificó que él pasaba en coche en la calle del lugar de los hechos y que los dos perpetradores que salieron de la casa y se metieron en el Mercedes Benz de Sucharski le siguieron hasta el siguiente semáforo.

Exageró el tiempo que pudo ver a los perpetradores en el semáforo por el retrovisor con expresiones imprecisas como “mucho tiempo” o “largo rato”.

Afirmó que en el reconocimiento fotográfico tenía claro que Ibar era la persona que vio en el asiento del copiloto pero que inicialmente también señaló más fotos porque su mujer le había dicho que no se inmiscuyera en este asunto, y que en el reconocimiento fotográfico final seleccionó a Ibar y a otra persona más por este motivo. La fiscalía no le preguntó si reconocía a la persona de la foto se encontraba presente en el tribunal.

En el contrainterrogatorio tuvo varias contradicciones, cambiando respuestas de una pregunta a otra. Llegó a admitir que la persona de la foto sacada del video se parecía, igual que Ibar, a un amigo suyo con el que iba a la bolera con regularidad. En muchas de las preguntas admitió que no recordaba bien lo ocurrido, como en lo relativo a la duración del tiempo con el que coincidió con el otro coche en el semáforo. Reconoció asimismo que no fue un testimonio espontáneo, que acudió por el anuncio de recompensa por cualquier testimonio que llevara a una inculpación, a pesar de los consejos de su pareja de no meterse en líos.

Motivos que ponen al testimonio en tela de juicio

El 20 de diciembre, en el marco de la moción presentada por la defensa solicitando la absolución de Ibar, el abogado de la defensa, Benjamin Waxman que el testimonio de Gary Foy no es fiable por los motivos enumerados en su contrainterrogatorio por la defensa. Estos motivos son:
a) el hecho de que no fuera un testimonio espontáneo sino aleccionado por el ofrecimiento de recompensa, que cobró,
b) el hecho de que su afirmación de que Ibar era la persona sentada en el asiento del copiloto del coche de una de las víctimas en el que huían los perpetradores es cuestionable. Es cuestionable porque tanto el automóvil de Foy como el que transportaba a los perpetradores llevaban lunas tintadas.
c) el hecho de que Foy hiciera supuestamente la identificación tras mirar por el retrovisor durante no más de 17 segundos, que es lo que duraba el semáforo en que coincidieron.

Todo esto fue presenciado por el jurado, lo que añade a los motivos por los que el veredicto de culpabilidad que pronunció el jurado el 19 de enero resulta del todo incomprensible.

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