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El caso Pablo Ibar

 

"Caso Pablo Ibar" El caso Pablo Ibar tiene su origen en 1994. A finales de junio de 1994, la policía entró en un domicilio de la localidad de Mirarmar, en el Estado de Florida, (EE.UU) y halló los cuerpos sin vida del propietario de la casa, Casimir Sucharski, dueño de un local nocturno, y dos de sus bailarinas, Sharon Anderson y Marie Rodgers. La consiguiente investigación culminó en la acusación formulada el 25 de Agosto de 1994 contra Seth Peñalver y Pablo Ibar.

El primer juicio contra los dos acusados se celebró en Fort Lauderdale, Florida, el 5 de mayo de 1997, y fue declarado nulo el 25 de enero de 1998 al no ponerse de acuerdo el jurado sobre un veredicto en el caso.

El 11 de enero de 1999 se inició un segundo juicio. Durante la fase de selección del jurado, el abogado de oficio asignado a Pablo Ibar fue detenido acusado de agredir a una mujer embarazada en un incidente de violencia doméstica. Pablo Ibar presentó una moción de cese del abogado que fue denegada por el tribunal y otra moción solicitando un aplazamiento del juicio que fue aprobada. El juicio de Seth Peñalver continuó y fue condenado a muerte.

El tercer juicio de Pablo Ibar dio comienzo el 17 de abril de 2000, el jurado lo declaró culpable el 14 de junio, iniciándose la fase de determinación de la pena el 24 de julio de 2000, culminando con la condena a muerte de Pablo Ibar.

Por estas fechas el abogado Peter Raben consigue que el caso de Joaquín José Martínez, otro ciudadano español condenado a muerte en Florida, tuviera el feliz desenlace que todos conocemos. La familia Ibar se hace con sus servicios y es contratado como abogado defensor de Pablo.

De la mano de Peter Raben, Pablo Ibar presenta ante el Tribunal Supremo de Florida una apelación según la cual a Pablo le fue negado el derecho a un juicio justo basándose en que el tribunal que lo condenó tomó una serie de decisiones erróneas basadas en pruebas circunstanciales y de escaso fundamento que minan la fiabilidad del procedimiento. En su apelación también tilda de inconstitucional la imposición de la pena de muerte en este caso. En la apelación se citan 112 precedentes de casos en los que donde las irregularidades procesales antes aludidas supusieron la decisión por parte del Tribunal Supremo de Florida de declarar juicio nulo y ordenar la celebración de un nuevo juicio.

Antes de pronunciarse sobre el recurso de Pablo, el Tribunal Supremo de Florida acuerda que se celebre un nuevo juicio en el caso de Seth Peñalver, a consecuencia de una apelación similar presentada por su abogado. Esto infunde optimismo tanto a Pablo como a su familia como a todos los que apoyamos a Pablo en su derecho a beneficiarse de un juicio justo. Sin embargo, el 7 de septiembre de 2006, el Tribunal Supremo de Florida denegó a Pablo Ibar su petición de que se celebrara un nuevo juicio.

Esto hace que Pablo Ibar tenga que replantearse su estrategia de defensa. Ahora Pablo debe volver al tribunal original que le condenó a muerte y plantear una moción según la norma 3.851 del Estado de Florida y plantear lo inadecuada que fue su defensa por el abogado de oficio con que contaba en aquél momento.

El 16 de marzo de 2009 se celebró en el Tribunal de Broward County, Florida, EE.UU. una audiencia probatoria para examinar una moción presentada por la defensa de Pablo Ibar. En la misma se argumentó que los derechos constitucionales de Pablo no fueron respetados en el juicio en el que fue condenado a muerte porque no disfrutó, de hecho, de una asistencia letrada efectiva y porque la principal prueba de cargo -una foto borrosa sacada de una cinta de videovigilancia de ínfima calidad, no es suficiente para condenar a una persona a muerte y más cuando ninguna de las huellas dactilares ni el ADN recogidos en el escenario del crimen coinciden con los del acusado.

Pocas fechas antes de la Audiencia Probatoria, familiares de Pablo Ibar y su nuevo abogado, Benjamin Waxman, comparecieron en un programa de televisión de habla hispana de gran audiencia en Florida – “María Elvira Live” – donde expusieron el caso de Pablo y sus expectativas de cara a la Audiencia Probatoria. En una edición posterior de éste mismo programa compareció una persona –Juan Gispert- que afirma conocer al verdadero perpetrador del triple asesinato por el que Pablo ha sido condenado a muerte, y que lo sabe porque ese presunto perpetrador se lo confesó con todo lujo de detalles. Este testimonio fue la base de una nueva moción de la defensa de Pablo Ibar en la que se solicita el cotejo de las huellas dactilares y el ADN recogidos en el lugar del crimen con los de la persona que este testigo afirma es el perpetrador.

Juan Gispert asegura que William Ortiz, 37 años, -de origen puertorriqueño y que cumple condena en la cárcel de Columbia, en Florida por una larga lista de delitos no relacionados con el triple asesinato por el que Ibar fue condenado a muerte- es quien disparó en junio de 1994 contra Casmir Sucharsky, Sharon Anderson y Marie Rogers.

Tras deliberar, el Juez del Tribunal de Broward County accedió a que se realizaran estos cotejos e instruyó al Estado de Florida -que inicialmente se opuso a ello- a que trabajara conjuntamente con la defensa de Pablo Ibar para que estos cotejos se produzcan de la forma más rápida posible.

Se inicia un larguísimo proceso en el que primero se procede a un cotejo de las huellas dactilares de Ortiz con las muchas huellas recogidas en el lugar del crimen. Este cotejo es negativo. A pesar de ello, la defensa de Ibar insiste en que se realicen pruebas de ADN. El motivo de esta insistencia es que la fiscalía siempre ha insistido en que el hecho de que las huellas dactilares en el lugar del crimen no coincidieran con las de Ibar se debe a que –siempre según la fiscalía- en el video de videovigilancia se aprecia que los perpetradores llevaban guantes, lo cual resulta muy debatible como puede comprobar cualquiera que vea dicho video. Hay que recordar que se trata de un video que contiene imágenes de ínfima resolución y fuertes contrastes lumínicos donde resulta imposible realmente discernir identidades ni detalles como si los perpetradores portaban guantes o no.

Se inicia así en abril de 2009 un largo proceso, jalonado por multitud de conferencias de seguimiento, en las que el juez convoca a las partes para realizar un seguimiento del proceso de cotejo de ADN, que se prolongó debido a que la fiscalía objetó inicialmente planteando una serie de exigencias sobre el laboratorio que debía realizar dicho cotejo. Finalmente, en octubre de 2010, el cotejo resultó negativo, lo cual no fue considerado por la defensa de Pablo Ibar como mala noticia ya que si la no coincidencia del ADN recogido en el lugar del crimen basta para descartar a Ortiz como perpetrador, debería asimismo bastar para descartar a Ibar.

El juez entonces pide tiempo para estudiar el caso y sigue convocando conferencias de seguimiento del caso cada mes o cada dos meses, en las que se limita a informar que aún no ha llegado a una conclusión.

El 13 de febrero de 2012, el Juez Levenson del Tribunal de Broward County por fin se pronuncia negándose a conceder un nuevo juicio a Pablo Ibar. Si bien esto supuso un lógico mazazo para Ibar, este resultado no resultaba inesperado, porque el Tribunal de Broward County es el tribunal que inicialmente condenó a muerte tanto a Ibar como al otro coacusado, Seth Peñalver. Tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo es estadísticamente muy difícil –no imposible pero sí muy difícil- que un tribunal eche para atrás una de sus propias sentencias, entre otros motivos porque de tal decisión se podrían derivar fuertes indemnizaciones.

La defensa de Pablo Ibar apela inmediatamente la sentencia ante el Tribunal Supremo de Florida. En la actualidad nos encontramos en las fases iniciales de este proceso.

El 22 de diciembre de 2012 se produce por fin una muy buena noticia en el caso de Pablo Ibar. En junio de 2012 se había iniciado por fin la repetición del juicio de Seth Peñalver, el otro coacusado por el triple asesinato por el que tanto él como Ibar habían sido condenados a muerte. Seth Peñalver fue declarado no culpable por un jurado de 12 personas en el Tribunal de Broward County, quienes después de diez días de deliberaciones, llegaron a la conclusión de que no había suficientes pruebas para demostrar su culpabilidad. En septiembre de 2006 el Tribunal Supremo de Florida había dictaminado la repetición del juicio para Peñalver debido a las graves irregularidades en el juicio en que fue condenado a muerte. Hay que recordar que una semana después de ordenar la repetición del juicio de Peñalver, el Tribunal Supremo de Florida, aún admitiendo la existencia de las mismas irregularidades en el caso de Ibar, confirmó la sentencia de éste basándose en la existencia de la foto extraída del video de videovigilancia.

La absolución de Peñalver por falta de pruebas va sin duda a tener su peso en la próxima decisión del Tribunal Supremo de Florida con respecto a la apelación que Ibar tiene planteada ante dicho tribunal.

alambre

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